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El Juego: un espacio entre la infancia y adultez

El Juego: un espacio entre la infancia y adultez

“En el juego, y solo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad y el individuo descubre su persona solo cuando se muestra creador” D. Winnicott

En mi experiencia en el trabajo con niños el juego tiene un papel importante en el espacio terapéutico, lo que me llevó a reflexionar sobre el alcance que tiene el “jugar” que nos lleva del paso de la infancia a la vida adulta, en el encuentro terapéutico con adultos también se juega con la palabra.  Si en ambas etapas se juega en el consultorio a su manera ¿Que sucede en un espacio que no es utilizado para la terapia con el juego entre el niño y el adulto?

Para iniciar juguemos con el juego, este impacta en el desarrollo y mundo infantil ya que es la forma en el que el niño interactúa con su entorno, en este sentido, contribuye de manera relevante al desarrollo psicomotor, intelectual, afectivo y social volviéndose indispensable para la constitución subjetiva. Entonces, ¿Qué es el juego? Meneses y Monge (2001) lo definen como “la manifestación espontánea en la que el niño sigue sus instintos y satisface sus necesidades de movimiento”, el juego no solo es tomado en cuenta como parte de esta constitución subjetiva, herramienta de aprendizaje, comunicación y desarrollo, sino, que en 1990 la UNICEF lo enuncia en el artículo 31 cómo un derecho, incluyendo así al adulto como principal responsable de valer este derecho, entonces el jugar involucra a más de un participante. Reflexionemos un poco ¿Cuándo fue la última vez que jugaste con un niño, o la última vez que lo hiciste cómo uno? Si nos detenemos un minuto para pensar la respuesta y no alcanza tal vez hace tiempo que no se juega, quizá la idea de pensar en jugar parezca irreal, sin embargo, si tienes un niño a tu alrededor (ya sea hijo, sobrino, hermano) crear un espacio de juego nos proporciona una comunicación entre quienes interactúan. ¿Por qué será tan difícil crear o pensar en espacios para jugar? Actualmente en nuestra cultura las demandas sociales han incrementado al crear la necesidad de hacer múltiples actividades extra escolares y laborales y si sumamos que el juego y trabajo han pasado a un espacio de virtualidad, pareciera que no hay lugar para jugar.

Si bien pensar en la virtualidad nos podría llevar a otro tema de gran interés para efectos de jugar lo mencionaré como ese espacio que parece no tener una presencia, lo que me deja pensando en el juego en la infancia y el trabajo en la adultez; hay una frase que es importante de entender puesto que en ocasiones me toca escuchar desde nuestro lugar de “adultos” que el niño se debe ganar con esfuerzos un tiempo para jugar, esta frase la encontré mientras buscaba algunas aportaciones teóricas en relación al tema:

“El juego es el trabajo de los niños” Tonucci

Tonucci pedagogo e investigador hizo varias aportaciones sobre el juego lo equipara al trabajar en el adulto, está la idea que propone de “dejar espacio, dejar tiempo y dejar que los niños jueguen”, que jueguen lejos del control y vigilancia de los padres.

Me concentraré en dos cosas: a)”dejar espacio” y b) “lejos del control y vigilancia” parece que estas dos ideas no conciben que el adulto y el infante pueden coexistir en el juego, sin embargo, si pensamos el juego como un espacio transicional en el que el niño y el adulto conectan, sería en el donde el adulto deja de controlar y vigilar para jugar, ser uno más que interactúa con el infante ya que cuando los niños y niñas interactúan contigo a través del juego se crea una relación afectiva. 

 Si bien el juego se asocia de inicio a nuestra etapa infantil este prevalece durante toda la vida, si “dejamos espacio” o no como adultos para el juego variará según la historia de cada uno de nosotros y es que el juego nos permite desarrollar la imaginación, creatividad, habilidades socioemocionales, explorar nuestro medio ambiente y expresar nuestra visión del mundo, es el lugar que nos permite comunicarnos con la infancia: “la propia y la del otro”.

Como adulto es importante fomentar y participar en las actividades de juego con los niños, debido al papel fundamental que tiene en el desarrollo, así como por la importancia que ejerce en el fortalecimiento del lazo afectivo entre la adultez e infancia.

Referencias

Realidad y juego. Donald Winnicott. Cap. 3 El juego. Exposición teórica (P. 61-77)

Realidad y juego. Donald Winnicott. Cap. 4 El juego. Actividad creadora y búsqueda de la persona (P. 79-91)

Firma: 

Lucina Maldonado Murga

Psicoterapeuta Psicoanalitica

lucinamaldonado@psipre.com

linktr.ee/psiclucina

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