De Tinder y sus relaciones

Pareciera que en la actualidad es más fácil tener o empezar nuevas relaciones con personas desconocidas. Una de las palabras que más se utilizan en el mercado del internet, redes sociales o en aplicaciones para conocer personas es “conectar” o algún derivado de estos. Conectar significaría trazar un intercambio de palabras con alguna otra persona de la cual tenemos poca información pero que nos la presentan dentro de un catálogo de personas “disponibles”.

 

Ya con esto podemos hacer una diferencia simple pero interesante: conectar no es conocer, entablar una relación o hacer una amistad. Es, podríamos decir, una posibilidad de algún intercambio de video, audio, palabras o conversación sin que esto procure una gran responsabilidad por ambos interlocutores, ya que tienen la facilidad, en la mayoría de estas aplicaciones, de “desconectar” a esa persona, o sea, de que ya no siga contactandose sin siquiera dar explicaciones o métodos tardados. Todo al alcance de unos cuantos clicks o movimientos digitales. Aunque parezcan obvias ¿qué diferencias hay con el tratar de conocer a alguien más por los medios “antiguos”?, ¿por qué esta manera es muy popular hoy? Podemos tratar de responder muy generalmente a ambas preguntas.

 

La lógica mercantil y sus formas de reproducción siempre han enmarcado nuestra forma de relacionarnos como seres humanos y esta vez no es la excepción: en este tipo de aplicaciones las personas primero son objetos comerciaesl las cuales tendrán que poner sus mejores “rostros” para ser escogidos y/o determinar bajo ciertos criterios estéticos mayormente si esa persona es la que “quiero elegir”, es decir, escoger entre varios productos el que me sea más conveniente. Siguiendo la lógica ahora de lo desechable, también tendremos la oportunidad de dejar fuera los contactos que hayamos hecho tan fácilmente como los adquirimos. Facilita las conexiones con otras personas, pero también suelen ser rápidas, poco sustanciosas y desplazables, tal cual como son los productos consumibles. Por lo tanto, estas condiciones para “conectar” es popular porque funciona como el mercado, pero también suele dejar sensaciones de insaciedad o de insuficiencia por no ser el “mejor” postor.

 

A modo de conclusión podemos deducir que estas formas de relacionarnos seguirán siendo vigentes por un tiempo siempre y cuando no caigamos en cuenta de la importancia de nuestros vínculos, de la manera de cuidarlos y de alimentarlos. Los vínculos entre dos o más personas regularmente conllevan tiempo, cuidado y amor, y esto no viene incluido en ninguna aplicación.

 

Diego García Ovalle

Terapeuta y director de Psipre San Nicolás

diegogarciaovalle@psicologosmonterrey.com.mx

 

Diego García

Diego García

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