Cuando la culpa nos castiga.

Cuando la culpa nos castiga.

Diariamente realizamos muchas actividades que mentalmente solemos evaluar con nuestros pensamientos: esto es bueno, esto es malo, esta opción es mejor que esta otra, no debí haber hecho esto, se puede hacer, no se puede hacer, aquello se ve mal, será mi culpa, etcétera.

Estos pensamientos dependen de nuestras experiencias de vida y nos ayudan a regularnos a nosotros mismos y a nuestra conducta, permitiendo mostrar socialmente lo que aprobamos.

Cuando el resultado de la evaluación de una acción es negativo, puede hacernos sentir culpables y en ocasiones, cuando los pensamientos suelen ser muy duros o exigentes, pueden afectar nuestro estado de ánimo e incluso nuestra autoestima. Basta con escuchar nuestros pensamientos y diálogo interno tras haber cometido un error para evaluar qué tan duros estamos siendo con nosotros mismos.

También podemos enfrentarnos a la situación en la que esos pensamientos no sólo se quedan en nuestro diálogo interno, sino que se convierten en acciones castigadoras en el exterior y nos terminamos castigando por actos que hemos cometido con anterioridad movidos por una culpabilidad que resulta de esa moral o estándares que hemos adoptado.

El autocastigo no necesariamente tiene que ser físico, como autolesiones o exposiciones al peligro, pueden ser acciones “compensatorias” que nos privan de alguna actividad placentera, desde prohibirnos comer para compensar el exceso de un día anterior o postergar la compra de alguna prenda que deseamos hasta que bajemos los kilitos extras que ganamos, hasta exponernos a rutinas exageradamente exhaustivas y estresantes de ejercicio o de trabajo porque no hemos logrado alguna meta que nos propusimos.

El autocastigo es movido por la culpa de no ser lo suficientemente bueno en algo. Pero ¿es la culpa la única manera de sentirnos tranquilos después de fallar? Existen otras alternativas que nos pueden ayudar a sobrellevar esos pensamientos y sentirnos mejor o a enmendar nuestros errores. Una alternativas es ayudarnos a nosotros mismos para resolver problemáticas, ser pacientes y perdonar esos deslices. Aprender de nuestros errores nos ayuda a prevenir la repetición de algo dañino y aprender a perdonarnos y a ser un poco más realistas y flexibles en cuanto a nuestro diálogo interno nos permite ser tener mayor calidad de vida y evitar el autosabotaje.

Andrea Maciel Neri.

andrea@psicologosmonterrey.com.mx

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